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Calviño traslada a Bruselas su cruzada contra la banca

Acudió a Lisboa para que el mensaje del Gobierno español cale en la UE: presión a los banqueros por sus altos salarios y reparto de dividendos

De derrota en derrota hasta la victoria final. Parece ser la estrategia que persigue la vicepresidenta segunda y ministra de EconomíaNadia Calviñoen su cruzada contra el sector de la banca española, viralizada inmediatamente después en el seno del Gobierno y trasladada ya al campo de batalla europeo, donde la ministra no ha dudado en buscar aliados. Ni corta ni perezosa, Calviño aprovechó su viaje a Lisboa -el viernes 21 de mayo, la primera reunión europea presencial en meses por las restricciones de la pandemia- para lanzar los mismos mensajes críticos contra los bancos a nuestros socios europeos. Hasta que cale. Así, según ha podido saber ABC, Calviño, en una reunión con los directores del Mecanismo

 Único de Supervisión (MUS, dependiente del Banco Central Europeo, BCE) y del mecanismo europeo de resolución (JUR), en el marco de la reunión del Eurogrupo, habló de la «necesidad» de que se «minimice» la pérdida de empleo en la banca. Pidió también que, en el intenso proceso de reestructuración del sector, se «consideren» o «integren» algunos aspectos «fundamentales» para «asegurarnos de que este proceso de reestructuración minimiza el impacto negativo en términos económicos y sociales, en particular en términos de empleo».

Las mismas fuentes consultadas explican a este periódico que si bien es cierto que la ministra de Economía no mencionó expresamente un límite a las remuneraciones de los ejecutivos de banca, muchos de los allí presentes entendieron que la española hablaba de hacer presión a las entidades para que no lleven a cabo despidos, y menos cuando se mantienen altas remuneraciones o reparto de dividendos.

A ninguno de los asistentes se les pasó por alto el inicio de la lucha de la titular de Economía, que fue precisamente apenas un día después de que Caixabank anunciase a finales del pasado mes de abril su intención de hacer un ERE de más de 8.000 personas. Fue entonces cuando Calviño dio un firme toque de atención a las cúpulas de las entidades financieras. Y a partir de ahí, ‘pico y pala’ hasta hoy mismo. El mensaje fue ya contundente y meridianamente claro al exigir a los banqueros «actuar con responsabilidad y tratar de buscar todas las alternativas posibles que minimicen el impacto negativo sobre el empleo» del proceso de reestructuración en el que están inmersos los bancos desde hace ya varios años. Incluso aprovechó para calificar de «inaceptables los altos sueldos y los bonus pagados a los directivos de las entidades financieras».

Y es que la vicepresidenta decidía abanderar la causa y elevar el tono respecto a la primera reacción del Gobierno al abultado ERE de Caixabank, realizada primero por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Calviño, de hecho, aseguró que llevaba tres años instando a la banca a reducir al máximo posible la pérdida de empleo que provoca la reestructuración causada por los tipos bajos, la digitalización y la creciente competencia. «Son unas remuneraciones que no se corresponden, en absoluto, con la situación económica de nuestro país, y menos todavía en entidades que están anunciando fuertes recortes de personal y el cierre de oficinas», argumentó.

Las airadas reacciones del sector no se hicieron esperar. Varios ejecutivos recordaron que en 2020 la gran mayoría cobraron menos que en 2019 por motivo de la pandemia. Basan además sus argumentos en el hecho de que el esquema de remuneraciones en la banca es el más regulado que hay, con una directiva comunitaria que establece diferimientos de hasta cinco años en la retribución variable.

Mientras, Calviño apeló al Banco de España. Pero la supervisión de los grandes bancos corresponde al BCE, que tiene la competencia sobre las políticas de remuneración y puede limitar la parte variable en determinadas situaciones, pero no la fija. Esta competencia la ejerció en 2020 en forma de recomendación, pidiendo la supresión de los dividendos y la reducción de la retribución variable (o diferir su cobro en el tiempo).

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