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Caixabank y Sabadell entierran su regreso a Cataluña pese al ‘affaire’ de Sánchez y Aragonès

En la Comunidad Valenciana tienen «vocación indefinida» tras haber trasladado su sede social en 2017

«La sede está en Valencia con vocación indefinida». Así zanja Caixabank, el primer banco en España por volumen de activos (más de 630.000 millones), la posibilidad de devolver la sede social a Cataluña. Su nueva ‘casa’ es Valencia, aunque ya no es tan nueva porque llevan allí instalados desde que se llevara a cabo el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. Una cita sin ninguna validez legal a la que le sucedió la declaración unilateral de independencia, también sin validez… aunque el daño ya estaba hecho.

Caixabank no fue la única empresa que decidió abandonar la región ante el pulso soberanista al Estado. Miles de compañías tomaron ese mismo camino, tanto pymes como grandes. Y entre estas

últimas, aparte de la entidad presidida ahora por José Ignacio Goirigolzarri, estuvo también Banco Sabadell. Otro de los buques insignia del tejido productivo catalán que dejaba sin apoyo a Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y cía.

La prioridad para los dos mayores bancos catalanes era proteger a sus clientes, accionistas y empleados, así como garantizar la seguridad jurídica y regulatoria de su actividad. En suma, ponerse un escudo legal trasladando su sede a territorio en calma, como la Comunidad Valenciana. Caixabank escogió la capital del Turia y Sabadell hizo lo propio con Alicante, aunque el objetivo era el mismo.

Casi cuatro años después, la situación no se ha normalizado como se requiere para poder acometer el regreso a Barcelona. Y no parece que lo vaya a hacer en el corto-medio plazo, a la vista de los acontecimientos y pese al acercamiento del Gobierno de Pedro Sánchez con el Govern de Pere Aragonès, de ERC. Aun así, la sintonía entre los dos líderes políticos no es lo importante, como dicen fuentes financieras. Lo que le importa a las compañías son los actos. Y hasta el momento, de eso, ha habido poco.

Junqueras ha comunicado estos días una tibia renuncia a la vía de la independencia unilateral, pero en el sector financiero entienden que esto no es más que propaganda. «Aquí nos ceñimos todos a los hechos», dicen fuentes financieras a este periódico. Lo mismo ocurre con los anuncios de que Sánchez y Aragonès retoman la mesa de negociación, o las llamadas/encuentros que mantienen. De cara a la galería se escenifica el acercamiento, pero eso no es suficiente. Ni siquiera se fían de la llegada de los indultos en ciertos casos, sabedores bien de que lo que no está sobre el papel, no existe. El escenario, con todo, aunque sea de propaganda, sí ha dado pequeños pasos hacia retomar las relaciones institucionales, aunque sea a costa de indultar a presos condenados por sedición y malversación.

El 1-O desató una fuga de depósitos en Cataluña de 37.498 millones. Hasta finales de 2020 no se recobraron en su totalidad

En la banca, así las cosas, pese al acercamiento, no se fían especialmente de los mensajes trasladados por el Gobierno central y el regional. Y la decisión más sencilla para Caixabank y Sabadell es quedarse como están: «Nadie se ha planteado el regreso a Cataluña». Fuentes del Sabadell sostienen que «es un tema que en estos momentos no está sobre la mesa», lo que refuerza la idea de que la vuelta a la región de origen está enterrada.

Fuentes financieras aseguran que no es posible ir cambiando de sedes cada dos por tres y en función de los bandazos políticos, porque un día se dice una cosa y al siguiente la contraria. Ven que la solución todavía está muy lejos, y esa solución solo pasaría por aparcar definitivamente la independencia, en todas sus formas.

Más allá de ello, Jaume Giró, el nuevo consejero de Economía catalán, supone un guiño al universo Caixa pero su movimiento no lo están interpretando así en la banca. Él proviene de la que es ahora la mayor entidad del país y también de la fundación que lleva el mismo nombre; su ligazón a Cataluña es evidente, pero las fuentes consultadas distinguen entre el ámbito laboral y el personal. Ni Caixa ni Sabadell se han metido nunca en valoraciones políticas, a excepción de la decisión de emergencia que tuvieron que adoptar en 2017. Y esa es la postura que transmiten también sus directivos a nivel profesional. A escala personal política es otro asunto.

Asimismo, en la absorción de Bankia por Caixabank el Govern también trató sacar rédito. Puso la red a ver si pescaba una nueva sede social en Barcelona pero todo quedó en saco roto. Intenciones que se trasladaron a la entidad, pero esta optó por mantenerse en Valencia.

Consecuencias del 1-O

El referéndum del 1-O en 2017 tuvo gran efecto sobre las empresas, que se trasladaron principalmente a la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Baleares. Pero también en las decisiones ciudadanas.

Entre los cierres del segundo trimestre de 2017 y el del primero de 2018 se produjo una fuga de depósitos bancarios en la región de 37.498 millones de euros. Ese dinero no se ha recuperado hasta los tres últimos meses de 2020, aunque no es posible cuantificar cuánto ha vuelto por una situación más tranquila y cuánto por el incremento de los depósitos que se da en todas las crisis.

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