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Biden trabaja en un plan para que el régimen no corte internet en Cuba

Un alto funcionario revela a ABC los puntos clave de la respuesta de EE.UU. a la ola represiva en la isla

La Casa Blanca finalmente ha consensuado las medidas que va a tomar ante las protestas a favor de la democracia en Cuba y la represión por parte del régimen castrista. Según un alto funcionario de Estados Unidos, las medidas pasan por crear un grupo de trabajo que analizará si conviene hacer cambios en los permisos para enviar remesas a la isla; aumentará su personal en la embajada de La Habana para reforzar programas de ayuda a la sociedad civil, y se asegurará de que haya vías para mantener la conexión a internet en la isla si la corta la dictadura castrista.

Además, el equipo del presidente Biden estudia más sanciones por medio del Tesoro. La Oficina de Control de

Activos Extranjeros, encargada de penalizaciones económicas, está explorando, según esas fuentes, la designación de funcionarios cubanos responsables de la violencia, represión y violaciones de derechos humanos contra manifestantes pacíficos en Cuba.

Estos anuncios, que reflejan la intensidad de las deliberaciones sobre Cuba en el gobierno estadounidense, llegan después de que el sábado miles de exiliados protestaran ante la Casa Blanca pidiendo al presidente Biden que les apoyara en su demanda de una mayor libertad en la isla. Algunos incluso pedían una intervención armada de corte humanitario, algo que ni EE.UU. ni sus socios consideran.

Según dice ese alto funcionario estadounidense, que pide anonimato para hablar de deliberaciones en curso, «el 11 de julio, el mundo vio cómo decenas de miles de ciudadanos cubanos marcharon por La Habana y ciudades de Cuba afirmando valientemente sus derechos fundamentales y universales y exigiendo libertad y el alivio de la opresión del régimen autoritario de Cuba. La administración Biden-Harris ha apoyado y seguirá apoyando al pueblo cubano. Bajo la dirección del presidente Biden, EE.UU. está aplicando activamente medidas que apoyarán al pueblo cubano y harán que el régimen cubano rinda cuentas».

Primero, según puede saber ABC, la administración estadounidense formará un grupo de trabajo para identificar la forma más efectiva de hacer llegar las remesas directamente a manos del pueblo cubano. Hace unos meses, el expresidente Donald Trump aplicó unas duras sanciones a la financiera Fincimex, contraparte de Western Union, y esta última se vio obligada a cerrar en la isla. Se clausuró así la principal vía legal de envío de remesas a la isla, lo que según los críticos de Trump ha agravado la crisis económica.

Varios demócratas en el Capitolio se apresuraron a pedirle a Biden que levantara esas restricciones a las remesas en cuanto ganó las elecciones. La Casa Blanca estaba de hecho estudiando sus opciones al respecto, hasta que estalló la ola de protestas y el régimen respondió por la fuerza.

La otra medida que trabaja EE.UU. es que el departamento de Estado estudie aumentar la dotación de personal de la embajada de EE.UU. en La Habana «para facilitar la participación diplomática, consular y de la sociedad civil», y establecer además «una postura de seguridad adecuada», según ese funcionario. El expresidente Barack Obama restableció los lazos diplomáticos con Cuba en 2015. Biden era entonces ‹número dos› del gobierno estadounidense. Tras aquel deshielo, Trump endureció el embargo y ahondó en las sanciones.

La semana pasada, el presidente Biden denunció los abusos del régimen ante las protestas. «Cuba es, lamentablemente, un estado fallido que reprime a sus ciudadanos. Hay una serie de cosas que consideraríamos hacer para ayudar al pueblo de Cuba, pero requeriría una circunstancia diferente o una garantía de que el gobierno no se aprovecharía de ellos», dijo Biden en una rueda de prensa conjunta con la canciller alemana Angela Merkel. «Por ejemplo, la capacidad de enviar remesas a Cuba. No haríamos eso ahora porque es muy probable que el régimen confisque esas remesas o grandes porciones», añadió.

También dijo el presidente que no aceptará que se corte el acceso de los cubanos a la red para impedir protestas. Según dice ahora ese alto funcionario, «la administración trabaja en estrecha colaboración con el sector privado y el congreso de EE.UU. para identificar opciones viables para hacer que Internet sea más accesible para el pueblo cubano». El grueso de las protestas se organiza por redes sociales, a pesar de la censura, y la conexión a internet ha sido interrumpida frecuentemente en la isla en las pasadas jornadas.

Cierto es que la Casa Blanca busca también la cooperación de sus socios en este punto, y se resiste a cualquier acción unilateral. Según ese alto funcionario, EE.UU. está en contacto con sus aliados en las organizaciones internacionales para aumentar los flujos de asistencia humanitaria a Cuba y pretende «intensificar el compromiso diplomático con socios regionales e internacionales para apoyar las aspiraciones del pueblo cubano».

Este miércoles el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, visita EE.UU., pero no para en Washington, donde podría tratar este asunto, sino que se centra en programas económicos y dar entrevistas a medios estadounidenses en Nueva York, Los Ángeles y San Francisco.

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