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Biden tiende la mano a Europa para contener a China y volver al pacto con Irán

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La primera reunión de alto nivel entre EE.UU. y las potencias europeas desde la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca fue un encuentro teatralizado de amigos que vuelven a entenderse. «EE.UU. ha vuelto y con más compromiso global que nunca», celebró Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, en una de las intervenciones de la Conferencia de Seguridad de Múnich.

«EE.UU. ha vuelto, la alianza trasatlántica ha vuelto», insistió en su intervención Biden, que participó de forma remota desde Washington en su debut en los grandes escenarios de las relaciones internacionales. «No miraremos atrás», añadió en una referencia a las relaciones tensas que la Administración de Donald Trump mantuvo con sus socios europeos y que

ayer el nuevo presidente se comprometió a distender. Ahora, compartía pantalla y buenas palabras con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron. «La alianza entre Europa y EE.UU., en mi opinión, es y debe continuar siendo la piedra angular de todo lo que deseamos conseguir en el siglo XXI, igual que lo fue en el siglo XX», defendió.

El eje trasatlántico, es evidente, está amenazado por el fortalecimiento del gran rival económico, estratégico y militar de EE.UU., China. Biden aprovechó su discurso para llamar a filas a sus socios frente al gigante asiático. «Debemos prepararnos para una competición estratégica a largo plazo frente a China», dijo Biden, que en ese asunto no se ha separado de la combatividad de Trump frente a Pekín, con quien guerreó con aranceles y sanciones. «Tenemos que enfrentarnos a los abusos económicos y las acciones coercitivas del gobierno chino, que ponen en peligro los cimientos del sistema económico internacional», dijo. «Todo el mundo debe jugar con las mismas reglas».

Firmeza frente a Moscú

También fue duro con Rusia, con el que sí se espera un camino diferente al emprendido por Trump. «El Kremlin ataca nuestras democracias y trata de debilitar nuestros sistemas de gobierno», dijo, en alusión a las campañas de desinformación y de ciberataques que Moscú ha llevado en medio de elecciones en EE.UU. y en Europa. «Los líderes rusos quieren que la gente piense que nuestro sistema es más corrupto, o al menos tan corrupto como el suyo», añadió, poco después de que Moscú llamase, por ejemplo, ‘presos políticos’ a los políticos catalanes condenados por sedición. «El mundo sabe que eso no es verdad, incluso los propios rusos».

Biden insistió en el compromiso «total» de EE.UU. con la OTAN, en la defensa de la soberanía y la integridad de Ucrania frente a las agresiones de Rusia y en su oposición a los intentos de Vladímir Putin de «debilitar Europa».

Biden ha entrado en la Casa Blanca con la ambición de ‘resetear’ la relación con Europa. De momento, ha contenido las amenazas de Trump sobre sus compromisos con la OTAN, ha paralizado la decisión de su predecesor de sacar tropas de Alemania y ha reinsertado a EE.UU. en el acuerdo climático de París. De hecho, ayer era también el día en el que EE.UU. regresaba de manera formal al tratado, después de que Biden decretara el reingreso con una orden ejecutiva nada más llegar a la Casa Blanca el pasado 20 de enero.

También, con un movimiento decisivo para recuperar las negociaciones nucleares con Irán. El encuentro de ayer se producía pocas horas después de conocerse que Washington aceptaba la invitación de la Unión Europea para regresar a la mesa de negociación.

Trump salió del acuerdo poco después de llegar a la Casa Blanca, recuperó sanciones a Teherán y el Gobierno iraní reaccionó con incumplimientos de los acuerdos. Biden ha defendido en campaña que retirará las sanciones si los iraníes regresan a las condiciones originales. Espera un baile diplomático complicado, porque Irán considera que EE.UU. fue el primero en incumplir y, por tanto, debe levantar las sanciones primero. También porque los acercamientos a Teherán serán muy criticados por la oposición en EE.UU. y se producen pocos meses antes de una elección presidencial en Irán.

«Trabajaremos juntos»

Antes del discurso, Biden participó en una reunión a puerta cerrada del G7. «Trabajaremos juntos y con otros para hacer de 2021 un punto de regreso al multilateralismo»; firmaron en un comunicado conjunto los líderes de EE.UU., Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Canadá y Japón. La reunión se centró en la gestión de la pandemia y en unir esfuerzos para impulsar la distribución de vacunas en todo el mundo. Biden anunció que EE.UU. contribuirá con 2.000 millones de dólares a Covax, una iniciativa global de vacunación en la que Trump declinó participar por sus conexiones con la Organización Mundial de la Salud, y con un compromiso de otros 2.000 millones para los dos próximos años.

Pese a los muchos llamamientos a la cooperación y el multilateralismo, eso no implica que EE.UU. vaya a compartir con países en desarrollo las dosis de vacuna que tiene contratadas. En la víspera, la Administración Biden defendió que no lo hará hasta que la gran mayoría de la población estadounidense esté vacunada, lo que no se espera que ocurra hasta julio, según las previsiones del propio presidente de EE.UU..

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