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Biden se jacta de que expulsa a «decenas de miles» de ‘sin papeles’

El presidente Joe Biden
El presidente Joe Biden
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David AlandeteABC

Dice que la crisis en la frontera no es tan grave como parece

En la primera conferencia de prensa de su presidencia, Joe Biden defendió ayer que la crisis migratoria que padece Estados Unidos no es tan grave como parece porque «la gran mayoría de los que llegan son expulsados». «Los expulsamos a miles, a decenas de miles, a todos los que tengan más de 18 años y lleguen solos», dijo el presidente, que mantiene cerrados los cruces fronterizos por carretera con México que impuso Donald Trump al inicio de la pandemia de coronavirus.

La excepción, admitió el presidente, son los menores de edad. Con aire indignado, Biden dijo: «Si un niño no acompañado acaba en la frontera, no vamos a dejar que se muera de hambre y se quede del otro lado, eso es algo que tampoco hizo ninguna Administración anterior, excepto Trump. No lo voy a hacer. Repito: no lo voy a hacer». Como suele hacer desde su llegada a la presidencia, Biden achacó los problemas que ahora debe solucionar a la gestión de Trump, algo habitual en los meses posteriores a un relevo en la Administración.

Biden rechazó que exista un efecto llamada por su promesa de una amnistía. «¿Acaso alguien defendió que bajo Trump hubo un incremento de llegadas del 31% porque era un tipo bueno y por eso venían? ¡No vienen aquí por eso!», dijo el presidente. Marzo va camino de ser el mes con más llegadas de menores sin papeles sin acompañar desde que hay registros, unos 17.000. De momento ya hay 15.000 niños y adolescentes bajo custodia del Gobierno federal.

«No puedo garantizar que vayamos a solucionar todos los problemas», admitió Biden. «Pero puedo garantizar que podemos mejorar la situación. Podemos hacerla mejor. Podemos cambiar la vida de muchas personas», añadió el presidente.

Mala reacción

Biden, sin embargo, no se tomó a bien que le preguntaran si cree aceptables las condiciones en que esos niños pasan sus primeros días en EE.UU., hacinados en celdas de plástico en campamentos de detención. «¿Esa pregunta es en serio? ¿Si es algo aceptable para mí? No. Por eso vamos a sacar a mil de esos niños rápidamente. Por eso he estado trabajando desde el momento en que esta crisis comenzó para tratar de encontrar alojamiento adicional, para que los niños puedan vivir de manera segura», respondió el presidente.

En la conferencia de prensa, la primera y única en 63 días de presidencia, Biden explicó que los agentes de frontera solo permiten la entrada y permanencia en EE.UU. de menores de edad. Al resto se les impide la entrada o se les devuelve en caliente. También prometió la inversión de 700 millones de dólares, unos 600 millones de euros, en programas de ayuda a las naciones Centroamericanas que envían a esos niños a cruzar México y tratar de entrar en EE.UU.

Biden fue preguntado por el secretismo con el que su Administración ha gestionado la crisis en la frontera, ocultando el hacinamiento de niños. «Habrá transparencia, lo prometo», dijo el presidente, «cuando el plan que estamos preparando esté en marcha». El presidente confirmó que quiere visitar la frontera, acompañado de la prensa, a la que no se ha permitido entrar en esos campamentos. Pero antes la vicepresidenta, Kamala Harris, debe trabajar en un plan de intervención para atajar la crisis. Desde esta semana, Harris tiene el encargo de supervisar la política fronteriza.

Uno de los mensajes centrales de esta Administración es el de la unidad, pero Biden se ha encontrado con el enfado de los republicanos ante su gestión de la crisis migratoria. Estos se niegan a seguir negociando la reforma migratoria en el Senado si la Casa Blanca no les muestra un plan coherente para reducir el número de menores bajo custodia federal. «Ya entiendo que deben figurar, que deben montar el espectáculo», dijo Biden, con sarcasmo. «Pero yo estoy dispuesto a seguir trabajando con todos los republicanos que quieran solucionar este problema y ayudar a que esto mejore», añadió.

Biden ha prometido una amnistía, pero sólo para quien esté en EE.UU. desde antes del 1 de enero de 2021. Los que lleguen después no podrían beneficiarse de ella. El propio presidente lo ha repetido varias veces, pidiendo a quienes piensen en dejar sus países en Centroamérica que no lo hagan, «porque la frontera sigue cerrada», como recordó ayer en su rueda de prensa. Eso no ha disuadido a esos menores que no dejan de llamar a la puerta y que ya han saturado los campos de detención temporal en plena pandemia.

Sin embargo, para aprobar esa amnistía, y otras reformas que avanzan los demócratas en el Capitolio, se necesita la cooperación de los republicanos, al menos de parte de ellos en el Senado, algo que de momento no tiene Biden garantizado.

El presidente comenzó su comparecencia, en la Sala Este de la Casa Blanca, anunciando un nuevo objetivo de vacunaciones en la pandemia, tras cumplir el anterior. Después de haber inoculado a 100 millones de personas, el nuevo objetivo es doblar ese número hasta 200 millones en el mismo plazo inicial, que era de 100 días. «Sé que es ambicioso. Es el doble de nuestro objetivo original. Pero ningún otro país del mundo se aproxima, ni siquiera cerca, de lo que estamos haciendo. Creo que podemos lograrlo», dijo Biden.

Diplomacia democrática

En materia de política exterior, Biden puso de relieve lo evidente: que su Administración ha decidido plantar cara simultáneamente a China y a Rusia. En concreto, esta Casa Blanca dice que intenta armar una coalición de democracias para poner coto a un auge de tendencias autoritarias en esas dos potencias.

«A principios de este mes, y esto es algo que al parecer llamó la atención de China, aunque no lo hice por eso, me reuní con nuestros aliados para ver cómo vamos a hacer que China rinda cuentas en la zona. Me reuní con Australia, India, Japón, el llamado ‘Quad’. Porque las democracias deben trabajar juntas. En poco tiempo voy a invitar a una alianza de democracias para que venga aquí a debatir del futuro, así que vamos a dejar claro que China debe de seguir las reglas del juego», dijo Biden.

«Los americanos valoramos la libertad, los derechos humanos. No siempre estamos a la altura de las expectativas, pero es nuestro sistema de valores… Y sin duda le plantaremos cara a quienes quieran vulnerarlo y violen de forma tan descarada los derechos humanos», dijo Biden.

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