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Berlín tiende sus propios puentes con Washington y Londres

Merkel y Macron asumen el rol de Borrell en la relación europea con EE.UU.

Los ministros de Exteriores de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, condenaron ayer conjuntamente y con «firmeza» el ataque contra una base aérea en el Kurdistán iraquí reivindicado por el grupo yihadista Awliyaa Al Dam (Guardianes de la Sangre). Al comunicado se sumaban esta vez los Ministerios de Exteriores de Francia e Italia, pero no es la primera vez que Alemania suma fuerzas diplomáticas con el Reino Unido después del Brexit y al margen de la diplomacia europea.

El pasado 6 de febrero, los ministros de Exteriores de Alemania, el Reino Unido, Francia y EE.UU. declararon conjuntamente su intención de «reavivar los lazos trasatlánticos», en un comunicado en el que se comprometían a «enfrentar juntos los desafíos

globales del futuro» después de una primera reunión de toma de contacto tras la llegada de Biden a la Casa Blanca, que se caracterizó por «una atmósfera constructiva y de confianza».

Los tres países europeos y EE.UU. «hablaron de la forma en que un enfoque unificado podría responder a las preocupaciones comunes sobre Irán», según tuiteó el jefe de la diplomacia británica, Dominic Raab.

El ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, calificó por su parte el intercambio de «conversación importante sobre Irán» y la forma de gestionar «juntos» los desafíos relacionados con la energía nuclear y la seguridad regional. Posteriormente, Francia, Alemania y Reino Unido expresaron su «grave preocupación» por la producción de uranio metálico por parte de Irán, lo que en su opinión viola el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA) de 2015.

Conferencia de Múnich

En esta misma línea de complicidad diplomática, los ministerios de Exteriores de Alemania, Reino Unido y Francia condenaron conjuntamente el 11 de febrero el ataque contra un aeropuerto de Arabia Saudí por parte de un grupo de rebeldes de Yemen, alineándose con la posición de EE.UU., de nuevo al margen de la diplomacia europea y definitivamente ignorando a otros países de su entorno europeo, como el caso de España, que permanece ajena a todos estos posicionamientos.

La consumación del Brexit y el aterrizaje de la Administración Biden parecen haber dado lugar a un núcleo duro diplomático Washington-Londres-Berlín, al que Francia se suma por derecho propio y que actúa en paralelo, si no directamente, ocupando un rol que en teoría debería recaer en la figura del Alto Representante para Política Exterior d ela UE, Josep Borrell.

Hoy mismo, los ministros Jean-Yves Le Drian, Heiko Maas y Dominic Raab se reunirán en París para hablar sobre Oriente Medio, en una conversación a la que Antony Blinken participará por videoconferencia.

La diplomacia alemana está en estos momentos volcada en la recuperación de las relaciones con EE.UU. y vive como un primer y significativo paso en esa dirección la intervención del presidente Biden en la Conferencia de Seguridad de Múnich del próximo viernes.

Sin embargo, este posicionamiento se aleja del espíritu de la última cumbre bilateral -celebrada este mismo mes- entre Merkel y Macron. Entonces, ambos líderes defendieron que el consenso de los Veintisiete para fijar los intereses y objetivos de la política exterior sea la fórmula para que la Unión Europea se eleve como actor independiente en el ámbito internacional. En la práctica esta reconstrucción de relaciones trasatlánticas está teniendo lugar entre gobiernos nacionales.

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