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Adiós a Mila Ximénez, la mordaz periodista que reconquistó la fama

Un cáncer de pulmón ha truncado su vida en su mejor momento personal y profesional a los 69 años

Mila Ximénez de Cisneros fue una privilegiada de la vida que ha podido elegir hasta morir en su cama. Hace un año le fue diagnosticado un cáncer de pulmón de cuyo parte médico se encargó ella misma de hacer público en una emotiva intervención en su programa ‘Sálvame’. Con voz entrecortada aseguraba tener las fuerzas necesarias para vencer la enfermedad, aunque para ella morir a los 70 era muy digno. Pero hasta los últimos días no perdió la esperanza. Le molestaba que los paparazis la persiguiesen a la salida de la clínica, pero, aunque no atendieron sus suplicas nunca perdió la sonrisa. Su hermano Manolo y su estilista Pablo Mallavía se convirtieron en sus escuderos. También Belén Rodríguez, Raúl Prieto, Terelu y Belén Esteban que no la soltaron de la mano.

Su confesor y uno de sus mejores amigos Jorge Javier Vázquez, quien este miércoles horas más tarde de su fallecimiento en su domicilio de Madrid , conducía uno de sus ‘Sálvame’ diarios más amargo. Solo una mente como la suya es capaz de no emocionarse en directo, porque conocía muy bien a Mila y lo tenían muy hablado todo. El al igual que Ximénez son de quedarse con lo bueno. A ella le gustaba reír y disfrutar. Para el recuerdo les queda la travesía en barco que hicieron el pasado verano.

Cuando llegó a ‘Sálvame’, ella ya había vivido dos vidas. En el test de inteligencia que ‘Sálvame’ preparó en 2018 para humillar a sus colaboradores, Mila Ximénez obtuvo un resultado digno de una superdotada, con un cociente intelectual de 131. Nació con clase que no con dinero, aunque tuvo una infancia muy feliz en Sevilla. Trabajó como enfermera en el hospital Virgen del Rocío donde se enamoró de un médico con el que estuvo nueve años.

Traumática ruptura

Pero la cosa no funcionó y apareció el tenista Manolo Santana en su vida. Gracias a él tuvo la suerte de codearse con lo mejor de este país e incluso ser elegida el personaje más popular de la Costa del Sol. Se casó con 30 años en 1983 en Villalba y con Adolfo Suárez, entonces presidente del gobierno, que ejerció de padrino del enlace civil que acaparó la crónica social del momento. Pero el matrimonio le duró tres años, pero le regaló lo mejor, a su hija Alba. Renegó de aquella época de esplendor, asegurando que su vida fue una noria de fiestas y excesos.

El divorcio le hizo perder el timón, aunque seguía teniendo lo más valioso, la inteligencia. La misma que le permitió tomar decisiones tan duras como renunciar a estar con su hija para que esta creciera y tuviera una educación que su ex marido podía darle y ella no. Dejó Marbella y se vino a Madrid a buscarse la vida; estudió fotografía con Alberto Schommer, y publicidad como modelo y hasta trabajó en una productora. Firmó una serie de cincuenta entrevistas titulada ‘Café con Mila Santana’ en este periódico ABC. Debutó con Andrés Segovia, comió con Plácido Domingo, conquistó a Ruiz Mateos en pleno escándalo de Rumasa y consiguió enternecer a Encarna Sánchez que le llegó a decir que «era químicamente buena». Y aunque le confesó que era inaccesible totalmente, al final la fichó para su tertulia de radio e incluso se encariñó de ella. Pero Milá zanjó el asunto asegurando que entre ellas no pasó nada porque ella no quiso.

Animal televisivo

En 2006 escribió un libro terapéutico y biográfico ‘Perdón, si no hablo de mí’ en el que habló de su complicada vida y de la mierda que había acumulado dentro. Pero supo desquitarse de ella haciendo de ella misma cada tarde en ‘Sálvame’, aunque antes pasó por ‘Aquí hay Tomate, ‘Crónicas Marcianas’ o ‘A tu lado’. En La Fábrica de la Tele encontró una segunda familia, le devolvió la alegría y le permitió una nueva vida. No era de pelotear a nadie ni tenía filtro, aunque sabía perdonar. Hizo llorar a todas sus compañeras, que este miércoles le han llorado porque sabían que era única. Se hizo imprescindible en el plató y se atrevió con todos los realities. Milá se hizo el master completo en Mediaset.

Otra que está de luto es su amiga Ágatha Ruiz de la Prada, para la diseñadora fue su mejor embajadora, ya que le hizo vender más ropa que cualquier top model. Otro de los grandes éxitos de Mila fue desfilar en la pasarela Cibeles con 67 años. Solo alguien de su personalidad se podía atrever hacer algo así. Y aunque no estudió la carrera de periodismo, sus años de oficio le fueron reconocidos, y como no podía ser de otra forma se despidió de la profesión a lo grande, consiguiendo que Kiko Rivera, el pequeño del alma de su amiga Isabel Pantoja confesará sus secretos mejor guardados. Su entrevista en Lecturas donde la fichó el gurú de la prensa rosa Luis Pliego, provocó un tsunami en Cantora que aún hoy sigue sin solucionarse. A pesar de la distancia entre Ámsterdam y Madrid le gustaba ejercer y presumir de abuela de sus dos nietos pequeños. Mila se recuperó económicamente y se vengó de aquellos que le dieron la espalda cuando dejó de llevar el apellido Santana. Fue envidiada cuando fue famosa y querida cuando descarnaba a los famosos. Encontró refugio en la fe en los últimos días de su vida. Según el padre Ángel sencargado de oficiar una pequeña misa en el tanatorio de la M30 ayer, se despidió rodeada de Vírgenes y Santos. Única, e insustituible, ya se nota su vacío. DEP

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